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Muchachas

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Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano. Ernesto Cardenal P oeta nicaragüense. Se ordenó sacerdote (1965) y creó en su país la abadía de Solentiname-. Combatió contra la dictadura del general Anastasio Somoza, siendo nombrado en 1979 ministro de Cultura por el régimen sandinista. 

La importancia de los recuerdos escolares.

(...) Así de ese tercer año, del cuarto y parte del quinto, que no terminé, permanece en mi memoria, por lo que hace al último, una ventana muy grande en un aula de un segundo piso, y en esta aula,iluminada por el sol matinal, la figura de ese maestro moviéndose sin cesa de su mesa al pizarrón y viceversa. Quizás debido a esos pequeños vuelo y a su rostro afilado de pájaro había recibido de los alumnos el mote inocente de "Palomo". Lo recuerdo poniéndome a leer en voz alta pequeños trozos de un libro poco común entre los de su clase, titulado Lecturas para colegios que había sido preparado por el educador costarricense Moisés Vicenzi. Cualesquiera que hayan sido mis problemas con la enseñanza en la escuela, me da gusta declarar con énfasis que dificilmente ha podido existir en primaria alguna un libro de lecturas mejor que ése. Sé también con seguridad que a mí me abrió otro de los caminos por los que sin saberlo continuaba internándome en la literatura. Entre lo que mas me i...

PASQUALINO MARAJA' - Live in Phoenix (Arizona)

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Conservar los testimonios del pasado nos ayuda a comprender y vivir nuestro presente

https://www.change.org/p/por-favor-firmar-esta-petici%C3%B3n-contra-la-demolici%C3%B3n-de-la-casa-de-becquer?recruiter=72656455&utm_source=share_petition&utm_medium=copylink

BALADA DEL BOLUDO

Balada del boludo (¿1960?) Por mirar el otoño perdía el tren del verano, usaba el corazón en la corbata, se subía a una nube, cuando todos bajaban. Su madre le decía: no mires las estrellas para abajo, no mires la lluvia desde arriba, no camines las calles con la cara que ensucias la camisa; no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja; no des la espalda al llanto; no vayas vestido de ventana; no compres ningún tílburi en desuso. Mirá tu primo, el recto, que duerme por las noches. Mirá tu tío, el justo, que almuerza y se sonríe. Mirá tu primo, el probo, puso un banco en el cielo. Tu cuñado, el astuto, que ahora alquila la lluvia. Tu otro primo, el sagaz, que es gerente en la luna. Tienes razón, mamá, dijo el boludo. Y se bebió una rosa. No seré más boludo. Y se bajó del viento. Seré astuto y zahorí. Y dio vuelta una estrella para abajo. Y se metió en el subte. Y quedaron las gaviotas en el río. Entonces vinieron los parientes ricos y le dijeron: -Eres pobre, pero ...

Yo soy Malala

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Fragmente del prólogo del libro; Yo soy Malala  Escrito por Malala Yousafzai con Christina Lamb, 2013 Traducción: Julia Fernández (…)El día en que todo cambió fue el martes 9 de octubre de 2012. Tampoco era un momento especialmente bueno, porque estábamos en plena época de exámenes, aunque como soy estudiosa no me preocupaban tanto como a algunas de mis compañeras. Aquella mañana llegamos al estrecho camino de barro que se bifurca de la carretera Haji Baba en nuestra habitual procesión de rickshaws de colores brillantes echando humaredas de diésel. En cada uno íbamos cinco o seis niñas. Desde la llegada de los talibanes no había ningún signo que identificara la escuela, y la puerta de hierro ornamentada en un muro blanco al otro lado de la leñera no da ningún indicio de lo que hay detrás. Para nosotras aquella puerta era como una entrada mágica a nuestro mundo particular. En cuanto penetrábamos en él nos librábamos de los pañuelos como el viento que despeja las nubes pa...

Lo que soy, dicho en pocas palabras

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E n realidad como escritora no soy otra cosa que una gran mentirosa . - Como escritora no soy otra cosa que una gran mentirosa Esmerada en el arte del engaño, con los mecanismos ya simples, ya complicados del uso de la palabra ,  puedo lograr en ocasiones que algún lector me entregue el diploma de «cuentacuentos», por un relato que se le hizo creíble. Me sorprendo con ese regalo y amo al lector que fue capaz de interpretarme y aunque estoy consciente de que he escrito para mi, siguiendo un impulso irresistible debo reconocer que me siento bien sabiendo que tengo un lector ideal. Aquel que es activo, creativo, que reconstruye una y mil veces el texto, lo reinventa, lo personaliza, se apropia de él y se lleva para siempre un trozo de mi alma. Mis  personajes también me utilizan. En la mayoría de los casos toman de mi aquello que les gusta según las circunstancias. Algunas veces me roban  el color de los ojos o del cabello, mis gustos est...