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Mostrando entradas de enero 13, 2014

Leopoldo Marechal: una invitación al pensar

El primer apólogo chino
Cuando Leopoldo Marechal concibió este cuento, probablemente apuntaba a combatir las formas  más vulgares y cotidianas de argumentación. Por ejemplo, que un argumento es bueno por la falacia de “la mayoría lo cree así”; o “por principio de autoridad”  o apelando a la descalificación “por el origen del argumento”.  Un texto breve del gran escritor que pertenece a su libro "Cuaderno de navegación" del año 1966.
El maestro Chuang tenía un discípulo llamado Tseyü, el cual, sin abandonar sus estudios filosóficos, trabajaba como tenedor de libros en una manufactura de porcelanas. Una vez Tseyü le dijo a Chuang:

-Maestro, has de saber que mi patrón acaba de reprocharme, no sin acritud, las horas que pierdo, según él, en abstracciones filosóficas. Y me ha dicho una sentencia que ha turbado mi entendimiento.

-¿Qué sentencia? -le preguntó Chuang.

-Que "primero es vivir y luego filosofar" -contestó Tseyü con aire devoto-.

¿Qué te parece, maestro?

Sin decir un…

Leopoldo Marechal: una invitación al pensar

El primer apólogo chino
Cuando Leopoldo Marechal concibió este cuento, probablemente apuntaba a combatir las formas  más vulgares y cotidianas de argumentación. Por ejemplo, que un argumento es bueno por la falacia de “la mayoría lo cree así”; o “por principio de autoridad”  o apelando a la descalificación “por el origen del argumento”.  Un texto breve del gran escritor que pertenece a su libro "Cuaderno de navegación" del año 1966.
El maestro Chuang tenía un discípulo llamado Tseyü, el cual, sin abandonar sus estudios filosóficos, trabajaba como tenedor de libros en una manufactura de porcelanas. Una vez Tseyü le dijo a Chuang:

-Maestro, has de saber que mi patrón acaba de reprocharme, no sin acritud, las horas que pierdo, según él, en abstracciones filosóficas. Y me ha dicho una sentencia que ha turbado mi entendimiento.

-¿Qué sentencia? -le preguntó Chuang.

-Que "primero es vivir y luego filosofar" -contestó Tseyü con aire devoto-.

¿Qué te parece, maestro?

Sin dec…